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¿Queremos un ambiente marino sintético?: Algunas razones por las cuales debemos reducir la cantidad de desperdicios sólidos que llegan al ambiente marino.

Robert J. Mayer Ph.D.
Catedrático Asociado
Director de Vida Marina: Centro Caribeño de Reducción de Desperdicios Acuáticos
Universidad de Puerto Rico en Aguadilla

Durante siglos el ser humano ha tenido la noción de que el océano es un ambiente tan vasto y extenso que sus recursos prácticamente no tienen fin y por lo tanto pueden ser explotados sin límites. Muchas han sido las generaciones de seres humanos, en todas partes del mundo, que han utilizado los océanos y mares como si fuesen enormes vertederos de capacidad ilimitada. También han sido muchos los que han explotado irresponsable las pesquerías de cientos de especies de peces, mamíferos marinos e invertebrados, tal y como si el ambiente marino fuese una cornucopia inagotable. Para muchas personas esto es muy sencillo; se sobrepesca una especie, comienzan a pescar otra y así sucesivamente.

Hasta en la literatura popular es evidente esta percepción de que el ambiente marino es súper resistente y sin límites. A partir del siglo 16, en la literatura se hace alusión a relatos de la gran cantidad de peces y otros animales marinos que albergaba el ambiente marino y se mencionaba la gran resistencia del ambiente marino a la sobre pesca y contaminación. Hasta algunos especialistas en la materia, hoy en día, tienden a pensar de esta manera. Algunos biólogos contemporáneos han llegado al punto de asegurar que existen organismos, tales como los invertebrados marinos, que son virtualmente imposibles de extinguir. Todo esto contrasta irónicamente con el tamaño reducido actual de muchas de las poblaciones de estas especies de organismos marinos.

Quizás este problema de percepción estriba en que al ser humano se le hace difícil entender que nuestra especie ya cuenta con tecnología suficiente para modificar el ambiente marino significativamente y a veces irreversiblemente. Esta idea errónea combinada con el hecho de que el ser humano es una especie mayormente terrestre (y generalmente antropocentrista), que aunque evolucionó de unos ancestros paleozoicos marinos no muy distantes, lleva mucho tiempo en un ambiente terrestre y se le hace bien difícil relacionarse y sentirse identificado con la conservación de un ambiente que para muchos es extraño, misterioso y hostil. Por ejemplo, cada día me sorprendo mas con el número tan reducido de puertorriqueños que practican los deportes acuáticos o que simplemente visitan el ambiente marino para recrearse o aprender un poco más sobre él. Lamentablemente (con algunas excepciones) el puertorriqueño típico vive de espaldas al mar. Soy fiel creyente de que si tu no conoces algo no lo vas a tratar de conservar. Por lo tanto debemos hacer un gran esfuerzo por educar y transmitir conocimiento sobre el ambiente marino y su importancia.

Muchos se sorprenderían al saber que todos dependemos de una forma u otra del ambiente marino para vivir cómodamente en tierra firme. Algunos ejemplos de la interdependencia del ser humano y el ambiente marino es la forma en que nuestros patrones climáticos dependen del ambiente marino, la importancia de este ambiente para el transporte comercial marítimo, y lo importantes que es tener pesquerías saludables para proveer sustento y alimento a muchas familias.

Aunque parezca increíble, la realidad es que actualmente el ser humano es uno de los principales depredadores marinos, es el causante de los principales disturbios bénticos (del fondo del mar) y el principal agente de cambios biogeográficos y químicos en el ambiente marino. La contaminación del ambiente marino con compuestos químicos y desperdicios sólidos es otra forma en la cual nuestra especie afecta negativamente este ambiente. Todos debemos tener en cuenta que la mayor parte de los desperdicios que desechamos irresponsablemente en tierra firme van a parar al ambiente marino a través de escorrentías y de corrientes de ríos y quebradas.

En Puerto Rico tenemos un grave problema de sobrepoblación, falta de planificación y política pública destinada a reducir y reciclar la gran cantidad de desperdicios sólidos que se generan en la isla. Bien poca gente se esfuerza por reducir la cantidad de basura que generamos. Estos problemas resultan en un país limitado geográficamente en el que se genera una mayor cantidad de basura por persona, por día, que en la mayor parte de los otros países del mundo. Se ha estimado que en Puerto Rico se generan alrededor de 5 libras de basura por persona por día. Lamentablemente una gran parte de los objetos sólidos que desechamos están fabricados de plástico y eventualmente llegan al ambiente marino. Existen muchos tipos de plásticos, algunos son más resistentes que otros, unos flotan mientras que otros se hunden, pero casi todos son difíciles de degradar naturalmente y se cree que pudieran estar en el ambiente durante varios siglos. Se cree que la gran mayoría de los objetos plásticos que han sido manufacturados desde tarde en la década de los 1950’s hasta el presente están todavía flotando o enterrados en algún sitio. Esto, claramente representa un problema bastante serio para el ser humano y los otros animales con quienes compartimos el planeta y quienes son afectados por estos tipos de basura.

Los objetos tales como botellas, tapas, sorbetos, bolsas, aplicadores de tampones, juguetes rotos, sogas y redes sintéticas y el hilo de pesca usado son algunos de los objetos que más comúnmente podemos encontrar en la orilla del mar en casi cualquier parte de nuestra costa y del mundo. Además de afectar la estética del ambiente costero estos objetos causan muchos problemas a un sinnúmero de especies de mamíferos (incluyendo al ser humano), reptiles, peces y aves marinas.

Muchos de estos objetos, o sus fragmentos, son ingeridos por animales tales como tortugas y aves marinas. Estos organismos pueden asfixiarse al confundirlos con alimento. Por ejemplo, a una tortuga marina se le hace bien difícil distinguir visualmente entre una bolsa plástica, de las que disponemos en grandes cantidades aquí en Puerto Rico y otras partes del mundo, y una medusa o agua-viva (alimento natural de estos animales). Las aves marinas tienden a ingerir objetos plásticos los cuales permanecen en su sistema digestivo por largos periodos de tiempo causando una sensación de llenura que evita que el animal busque e ingiera alimento. Los enredos en redes, sogas y en hilo de pesca que han sido desechados al ambiente son muy comunes y muchas veces letales para tortugas marinas, delfines, ballenas, manatíes, y hasta para los buzos, si….los buzos. El enredarse en una red o en hilo de pesca reduce la capacidad de reproducción, de alimentación y de hasta poder respirar de muchos de estos animales. Los enredos con hilo de pesca también pueden causar gangrena en las extremidades de estos organismos resultando en lesiones profundas y dolorosas que muchas veces resultan en perdida de aletas y hasta en la muerte. El hilo de pesca, al igual que otros tipos de basura marina, es sumamente peligroso para usuarios de embarcaciones, buzos y otros usuarios de los recursos marinos.

Es muy probable que todos los años se vean afectados, miles de organismos de los que hemos mencionado anteriormente, a causa de encuentros con estos materiales de origen antropogénico. Es muy difícil cuantificar cuantos individuos perecen o sufren algún daño como resultado de la basura marina ya que el ambiente marino es tan extenso que es prácticamente imposible llevar a cabo estudios sistemáticos y censos sobre este tema. Otro problema que afecta muchas especies de animales marinos es lo que se conoce como “ghost fishing” o “pesca fantasma”. Cuando los pescadores comerciales o recreativos pierden o abandonan trampas, redes y otras tecnologías diseñadas para capturar peces, las mismas siguen atrapando animales indiscriminadamente a medida que flotan y se desplazan aleatoriamente por el mar.

Es bien importante entender que muchas de las especies que son afectados por la basura marina son animales grandes de larga vida (delfines, manatíes, ballenas etc.) que juegan un papel ecológico bien importante en los ecosistemas marinos. Estos no se deben proteger simplemente porque son especies carismáticas (Shamu en “Sea World”) y populares entre los seres humanos. Debemos estar conscientes que estos son animales silvestres que forman una parte importante en los altos niveles de las redes alimenticias en el ambiente marino. Si estos animales se remueven (o sus números se reducen) las especies que están en niveles más bajos de las mismas se afectarían dramáticamente. Básicamente lo que ocurre es que se remueve una especie y luego su presa (al no haber animales que se alimente de ellos) se reproduce demasiado rápido o consume los recursos alimenticios muy rápidamente afectando otras especies como consecuencia. A esto los ecólogos le llaman “top down cascading interactions”. Entre los animales que podrían verse afectados por la ausencia de estos depredadores podrían estar especies de las cuales dependemos económicamente.

Otra forma en que los objetos plásticos pueden causar problemas en el ambiente marino es cuando se rompen (no se degradan) en pedacitos pequeños de 1-3 mm. Estas partículas plásticas microscópicas pueden permanecer en distintas partes de la columna de agua, desde el fondo hasta la superficie del océano ya que los distintos plásticos tienen densidades diferentes. Estos pedacitos de plástico son tan comunes en el ambiente marino que recientemente se han encontrado altas concentraciones (hasta 10 veces mayores que las concentraciones de plancton) en el ambiente marino en algunas partes del mundo. Los efectos que puedan tener estas partículas de plástico (que por cierto también actúan como esponjas absorbiendo altas concentraciones de compuestos tóxicos en sus superficies) sobre organismos filtradores como ballenas y corales no han sido estudiado aun.

Por esta y otras razones, quizás de índole ética y moral, debemos proteger estos animales (a los que le toma muchos años crecer y llegar a reproducirse) modificando nuestro comportamiento y siendo un poco más humildes frente a la naturaleza. Si modificamos algunos de nuestros hábitos podríamos contribuir significativamente a la reducción de este problema. Si nos decidimos a hacer un cambio, lo primero que deberíamos hacer es visitar una playa cercana y observar la línea de la marea alta para poder apreciar la gran diversidad de desperdicios que se acumulan en esta zona. Debemos tratar de hablar, o al menos mencionar, este tema a los demás. Estamos conscientes de que un aumento en el conocimiento sobre este problema no va a solucionarlo, pero la falta de información es la mejor excusa o refugio para los que contribuyen a que se acumule este tipo de basura en nuestro ambiente marino.

Debemos tratar de reducir la cantidad de basura que generamos para no tener que reciclar tanto. La clave es reducir. Todo el mundo habla del reciclaje pero casi no se menciona como podemos evitar tener que reciclar tanto. Primero que todo, hay que reducir la cantidad de basura que generamos debemos aprender a reusar algunos de los objetos que utilizamos a diario. Por ejemplo, podemos evitar utilizar bolsas plásticas utilizando una bolsa o un bulto reusable para cargar los víveres cada vez que vamos al supermercado, reducir la cantidad de botellas de plástico que utilizamos usando una botella de agua reusable para el agua que tomamos, reduciendo la cantidad de productos de “foam” que compramos y finalmente reciclando todo aquello que no podamos reusar. Es muy importante también tratar de romper con la costumbre de tirar desperdicios al ambiente. Es importante tener en mente que todo lo que tiramos a los ríos y quebradas termina en el ambiente marino. También debemos recordar que en vez tirar el hilo de pesca al mar o en las orillas de nuestros cuerpos de agua, podemos colocarlo en uno de los 90 envases designados para este propósito que están instalados por la costa de la isla y en los embalses. Este material en particular hace un daño tremendo a la vida marina.

Es muy importante que también tratemos de que nuestros gobiernos pasen leyes y que se cree política pública que prohíba el uso de materiales no degradables para empacar los productos que consumimos a diario. Existe la opción de poner un sistema de depósito para las botellas plásticas y otros productos, pero aquí en Puerto Rico, aparentemente, esto ni siquiera se considera. También los manufactureros deben asumir su responsabilidad y tratar de buscar soluciones efectivas que reduzcan la cantidad de materiales de empaque no degradables que se utilizan hoy en día. Es increíble ver la gran cantidad de materiales plásticos y de cartón no reciclable que se utilizan hoy en día en el empaque de un solo juguete.

El ser humano tiene la capacidad de cambiar el destino del ambiente marino. Está en nuestras manos evitar que los océanos y mares se conviertan en una gran sopa de objetos y partículas plásticas. Juntos podemos cambiar nuestras costumbres y nuestra forma de utilizar los recursos marinos para que nos puedan seguir brindando los servicios de los que tanto dependemos. Por favor visite vidamarinapr.org para más información de cómo reducir el problema de la basura marina.


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